¿Qué seríamos sin las Non-Profits?
Sus nombres traen a la mente muchas palabras: acceso a la vivienda decente, a la educación o capital para abrir un negocio; defienden la dignidad de la mujer, salvan vidas, te preparan para el mercado laboral y muchísimo más. Su misión pueden ser diferente, pero coinciden en algo: quieren echarle una mano a su comunidad y no pocas lo hacen en medio de una severa tormenta económica que las semiparaliza o las obligan a clausurar los servicios. Con este Especial, Negocios Now pretende subrayar la importancia de estas organizaciones muchas de las cuales fungen como el salvavidas a gran parte del ejército de 49 millones de pobres que, según datos recientes, viven actualmente en Estados Unidos.
Durante años Azucena Bonilla se juró que nunca llegaría a soportar una situación de violencia doméstica pero la realidad cotidiana la ubicó ante una situación insostenible con el padre de su hijo Jaziel, de dos años.
“No tengo familia aquí en Chicago y no tenía dónde ir”, relata la joven de 20 años. “Llamé a la policía y ellos me ayudaron a buscar un lugar”.
Y el lugar fue A Safe Haven, una organización que la acogió en su albergue mientras la prepara con entrenamientos de trabajo para que muy pronto pueda valerse por sí misma.
“Esto fue una bendición y una lección para mí”, afirma Bonilla, que asegura no poner un peso de su bolsillo por estos servicios y desconoce de dónde provienen los recursos que permiten su subsistencia.
Al igual que A Safe Haven, muchas organizaciones ‘Non Profits” (Sin fines de lucro) de Chicago asisten a la comunidad en cuestiones de vivienda, salud, educación y otras necesidades.
Cada vez más complicado
Sin embargo, cada vez el panorama se torna más complicado para ofrecer sus servicios en parte por una caída de las donaciones privadas y también por los recortes presupuestales de los gobiernos, tanto a nivel local como federal.
Los recortes vienen justo cuando datos recientes del Buró del Censo advierten que la pobreza en el país alcanzó la cifra récord de 49.1 millones de personas, el 16 por ciento de la población
“Hay cada vez más personas llegando a nuestros puestos de ayuda. Es preocupante que de las más de 4,000 personas que recibimos al año, 59 por ciento piden ayuda por primera vez”, dijo Neli Vazquez-Rowland, vicepresidenta ejecutiva de A Safe Haven.
Mientras el número de personas en necesidad va en aumento, la cantidad de agencias sin fines de lucro se han reducido aproximadamente a la mitad en los últimos tres años, según datos oficiales.
Pero hoy, en tiempos de incertidumbre económica, casi todas ellas enfrentan el mayor desafío de las últimas décadas e intentan salir a flote en un marco donde la creatividad debe estar a la orden del día.
“Después del 9/11 hubo cada vez menos recursos para las ‘Non Profits’ y yo calculo que en este momento debe haber un 50 por ciento menos de fondos disponibles”, opina el fundador y CEO de Rico Enterprises, John Rico, quien ha aportado recursos para agencias no lucrativa, y ha convencido a grandes corporativos a brindar subsidios con la intención de “devolver algo a la comunidad”.
“Frente a la situación actual hay dos formas de ayudar: dando dinero directamente u ofreciéndoles servicios en forma gratuita”, afirmó.
El gobierno no paga
Rico cree que muchas organizaciones sin fines de lucro enfrentan un difícil dilema. “Dependen del gobierno y cuando éste no las apoya, se quedan estancadas”.
Las agencias proveedoras de servicios humanos, en su mayoría ‘Non Profits’ que brindan cuidado de niños y ancianos, esperan en la actualidad pagos atrasados por un total de $458 millones del estado de Illinois.
Según datos de la coalición Illinois Partners for Human Service, un 70 por ciento de estas agencias ha sido afectado por la crisis actual, un 43 por ciento de ellas ha reducido programas y servicios y el 49 por ciento de las organizaciones tuvo que achicar su personal.
“Hoy más que nunca las Non-Profits necesitan apoyo de toda la comunidad. El gobierno, por su parte, no debe cortar programas que están dando resultados. Ante esta situación, muchas personas no reciben la atención debida y van a parar a al hospital o la cárcel. Al ayudar a las personas en crisis, le ahorramos dinero al estado.
El peor del país
De acuerdo con Urban Institute, un centro de investigaciones ubicado en Washington DC, el estado de Illinois es “el peor del país en cuanto a pagos atrasados a Non Profits”.
“Estas organizaciones ya no pueden continuar recibiendo golpes”, opina Delia Coleman, directora de políticas públicas de Donors Forum, una agencia que promueva actividades filantrópicas en Illinois. “Las ‘Non Profits’ pequeñas, con un millón o medio millón de dólares de presupuesto, tendrán que crear sus propios programas para recaudar fondos y subsistir”.
Para ciertas agencias como Erie Neighborhood House el desafío consiste en mantener los subsidios de los últimos años pero otras aún lucen afortunadas.
“Para nosotros no cambió mucho la situación porque nos manejamos también como una empresa”, explica Raúl Raymundo, director ejecutivo de The Resurrection Project, la agencia que ofrece viviendas económicas en Pilsen.
A juicio de Francisco Cisneros, director ejecutivo de Pilsen Wellness Center, la economía no tiene toda la culpa de la crisis que sufren las Non-Profits, sino también es el resultado del juego político de los últimos cuatro o cinco años.
“Somos proactivos y no esperamos hasta que se corten los fondos”, dijo Cisneros al frente de una agencia que recibe el 60 por ciento de recursos por parte del gobierno – “Siempre hay que ser optimistas”, afirmó.











