Thursday February 23, 2012
La empresaria Nancy Andrade sonríe con su hijo Mateo en foto tomada recientemente. Photo: Brian Morowczynski

¡Let´s go, Nancy, go¡

La llegada de Mateo, un hijo con necesidades especiales, no solo hizo de la empresaria Nancy Andrade una madre especial, sino también abrió su mente para traer nuevas oportunidades a su compañía, Mexifeast Foods, Inc.

La noticia sumió a Nancy en la meditación. Un niño con el síndrome de Down ¿Qué hacer? ¿Dónde quedará Mexifeast, la exitosa empresa con la cual la abogada ha impuesto la ley en la venta de tamales?

 “Supe de antemano que era un reto para mí. Me aparté por un rato, tenía que pensar en el futuro. A veces uno tiene que poner pausa en la vida y meditar”, afirmó. Tras una corta etapa de reflexión, la graduada en abogacía de la Universidad Católica de Washington DC, respondió rápido al inesperado dilema ¿Qué tiene más importancia, un tamal o mi hijo?. “Tuve esa meditación y tuve esa voz interior que me dijo ¡Let´s go Nancy! Tú serás la mejor mamá del mundo”, dijo con orgullo la madre-empresaria. Sin embargo, su embarazo de alto riesgo no estuvo exento de complicaciones. En su primer trimestre de gestación tuvo que permanecer en cama porun mes y a los seis meses, se le rompió la bolsa de agua, lo que la confinó en un hospital hasta el nacimiento del Mateo. Inevitablemente tuvo que alejarse delnegocio por largo tiempo. “Lo bonito de esta etapa difícil fue que aprendí quiénes son los verdaderos amigos, gente que pensaba que teníamos relaciones exclusivamente de negocios y que luego me apoyaron”, afirmó. Mateo nació en noviembre del 2010, justo antes de la etapa navideña cuando se registra la venta pico de tamales. La empresa, que tenía clientes de la talla de Walmart y Whole Foods, sufrió un duro golpe, pero ya está en trámites de continuar sus ventas con dichos compradores. A pesar de esto Nancy, asegura que es una mujer feliz de llevar en sus brazos a la nueva criatura. “Ser madre te hace ver la vida con un lente diferente. Soy bendecida porque soy una mamá especial. Es vivir una experiencia única. Mi niño es un tesoro, no lo cambiaría por nada en el mundo”, dijo. Una empresa de respeto Si hay una empresa que tiene su génesis en la familia, esa es Mexifeast Foods, Inc. La idea de convertirse en empresaria nació en el 2001 cuando Nancy trabajaba para un despacho de abogados en el centro de la ciudad. Por entonces llevó tamales que hizo su mamá al trabajo y lo compartió con sus colegas que, al probarlos, le recomendaron dejar la abogacía y dedicarsea vender tamales. Después de un estudio de mercado y adquirir conocimientos del negocio de producción y distribución de alimentos, Nancy abre su compañía en el 2003 y desde entonces tuvo un crecimiento meteórico. Con la ayuda de la familia, los tamales de Nacy comenzaron a venderse al por mayor en cadenas de supermercados, incluyendo Walmart y otro grupode mercados independientes. Pronto se dio cuenta de la demanda que había de productos orgánicos y comenzó a producirlos para mercados como Whole Foods. La inspiración de Mateo La llegada del nuevo miembro de la familia inyectó ideas frescas a Nancy y a Mexifeast que ahora también tiene como meta incluir en su oferta comida para niños en general. “No hay nada con sabor latino para niños. Mi niño me ha recargado las pilas”, afirmó. La abogada también inició los trámites para crear una fundación sin fines de lucro que atienda a niños con necesidades especiales, que incluya la terapia equina (Horse riding Therapy), un servicio que –dijo- no existe en la ciudad. La empresaria parece muy entusiasmada por sus nuevos proyectos, pero más lo está aún por su Mateo. “Me he dado cuenta que la vida te da muchas oportunidades, estoy contenta, tengo paz interior y la bendición que me han dado (con su hijo). Una nueva etapa de mi vida, para él y para el negocio. 
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