La mala economía se lleva a Dos Laredos
El cierre del restaurante Dos Laredos, con casi medio siglo de existencia en La Villita, y del popular Café Catedral de mismo barrio pone en alerta a la comunidad empresarial.
La desaparición del restaurante y taquería Dos Laredos es una advertencia de que la mala economía no cree ni en la historia.
Fundado hace 47 años por inmigrantes mexicanos, el Dos Laredos pasó a engrosar la creciente lista de negocios en toda la ciudad que caen abatidos por el latigazo de la economía.
“Es muy triste lo que ha pasado con este negocio que se fundó hace casi medio siglo. Es parte de la historia de nuestra comunidad”, lamentó Salvador Pedroza, chairman de la Cámara de Comercio de La Villita.
La caída del restaurante, ubicado justo bajo el Arco de La Villita, integra un grupo de alrededor de 30 negocios que desde el 2008 han tenido que cerrar o readaptarse al nuevo escenario económico para poder sobrevivir.
Dos Laredos se ubica a unas pocas cuadras de Catedral Café que sus seis años de fundado se convirtió en un centro de reunión para personas tan diversas como intelectuales, activistas, empresarios y religiosos del barrio.
En breves declaraciones a Negocios Now Abraham Dueñas afirmó que tomó la decisión luego de caer una caída drástica de sus ventas y poner en riesgo el pago de sus empleados.
“Fue una decisión difícil, dolorosa, pero pragmática. No podíamos seguir operando así”, afirmó.
Fundado por Dueñas en el 2005, Café Catedral llamó la atención por sus numerosas figuras y cuadros religiosos en sus paredes que fue inspirado en una visita que Dueñas realizara a la Capilla Sixtina.
Pero el negocio saltó a la fama tras ser escogido por un equipo de Hollywood para filmar la película “Stranger than fiction”, protagonizada por el comediante Will Ferrell y la actriz Maggie Gyllenhaal.
Como publicó Negocios Now en agosto de ese año, la suerte acompañó al empresario que justamente en aquel entonces iniciaba la inversión para este negocio de familia.
Pero desde que la economía empezó a pegar duro, Dueñas y otros muchos negocios en el barrio comenzaron a sentir sus efectos en una baja en la clientela que dio al traste con la triste decisión.
“Es importante que la comunidad tome conciencia de la importancia de apoyar a los negocios del barrio”, afirmó el empresario quien ahora trata de rentar el edificio para fiestas, al igual que otra veintena de comercios.
Para Pedroza esta cifra no es alarmante para un barrio que esta zona comercial hay más de mil negocios de todo tipo, pero sí es algo que le preocupa como dirigente empresarial y miembro de la comunidad.
Según Pedroza hay otros factores que están atentando contra los pequeños negocios, como son la falta de estacionamiento y las altas rentas los cuales definió como un mal mayor.
“Es necesario trazar rápido una estrategia para atenuar el problema. Si los (comerciantes) de la avenida Michigan tienen una estrategia para que la gente siga comprando, nosotros también tenemos que tener una. Hay clientes que dejaron de venir, no justamente por la economía, sino huyéndole a la multa”.
Una iniciativa podría –dijo- la creación de un fondo de subsidio que ayude a pagar la infracción del cliente que compró en un negocio determinado
El empresario Adolfo Peña cree que gran parte de la culpa del florecimiento de espacios vacíos se debe a los altos precios que deben pagar los pequeños negocios por las rentas.
Peña, quien es dueño de siete locales en La Villita, asegura que cuando las ventas se pusieron difíciles, enseguida bajó la renta de sus locales para ayudar a los comerciantes, pero otros propietarios no lo han hecho así.
“Si las ventas han bajado 30 o 40 por ciento en comparación a dos o tres años atrás ¿cómo van a poder pagar el mismo precio por la renta? En mi caso, yo prefiero bajar la renta que tener siete u ocho locales vacíos como tiene un empresario de La Villita, en la calle 26”, afirmó.
A juicio de Omar Duque, presidente de la Cámara Hispana de Comercio de Illinois, la economía tiene un gran peso en este adverso panorama.
“Sigue siendo una época muy difícil para los empresarios, de mucha incertidumbre. Vemos muchas empresas que fracasan, en parte porque debido a la economía, los consumidores están cambiando sus hábitos de consumo”, estimó.
Sin embargo, no todos los problemas podemos achacarlos a la economía. En una buena o mala economía, un negocio puede fracasar por muchas situaciones. Quizás no se estén administrando como debe ser y se quedan con escasos recursos para sobrevivir. Si es así deben buscar ayuda en organizaciones como la nuestra”, afirmó.







