Elda: Una hispana de alta costura
Ha diseñado para famosos como Michael Jordan, el beisbolista Frank Thomas, la conductora de NBC5 Zoraida Zombolin , los dueños de Wringley Field y celebridades que no puede mencionar por razones de privacidad.
Tanto ha tejido Elda de la Rosa su delirio por la industria de la moda, que su colección atrajo la mirada de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que la invitaron a participar en el Oscar Design Challenge 2010, el prestigioso concurso internacional de moda para este evento y quedó entre las nueve finalistas.
En realidad, el hechizo por la buena costura la atrapó desde muy pequeña, en su natal Coahuila, cuando una abuela y su tía se ganaban la vida con un oficio que aprendieron de forma empírica.
Elda disfrutaba toda la operación. Cuando los clientes llegaban a casa con unos metros de telas y una idea de lo que querían, cuando le tomaban la talla, el proceso de confección, los ajustes y, finalmente…!ya quedó el vestido!
La niña de entonces emigró con sus padres a Chicago con tres años de edad arropada de la bella tradición familiar y el sueño de seguir la ruta de su tía o abuela, pero la vida rebasó todas sus expectativas y hoy es Elda de La Rosa, una de las diseñadoras de moda de más renombre de la ciudad.
Tejiendo su propio destino
Asentada en Rockford, ya adolescente, consiguió trabajo con una mujer que confeccionaba y vendía vestidos de novia en una boutique. Mientras demostraba sus habilidades excepcionales para el diseño, la joven matriculó en el Instituto de Artes de Illinois con la mente puesta en tener su propio negocio.
Mientras tomaba la decisión, fungía como diseñadora independiente. Por el día estudiaba y por la noche hacía vestidos de novia o cualquier trabajo que le cayera.
“En una ocasión diseñé una camiseta deportiva para Michael Jordan y otra para Frank Thomas. En ambos casos, fueron utilizadas en anuncios de TV. Eran trabajos detrás de escena, pero emocionantes. Una camiseta firmada por Thomas se la regalé a mi padre”, dijo.
En el 2001 Elda sintió que estaba lista para abrir su propio negocio. Nació entonces Elda de la Rosa Couture, al norte de Clark St. Todo lo hacía ella. Buscaba clientes, diseñaba las piezas, las cosía, hacía marketing y relaciones públicas, atendía las llamadas, limpiaba la oficina. Todo.
“Lo abrí sin saber qué era manejar un negocio. Solo impulsada por la pasión. Cosía vestidos de novia y vi que se vendían. Eso fue lo que me dio fuerza. Nunca olvidaré la vez la primera vez que vendí un vestido en $2.500. Fue un regalo de un papá a su hija”, dijo.
Su talento se encargó de despejar el camino al éxito. Los diseños de sus vestidos de seda, “de las mejores cedas” –afirma- comenzaron a ser usados por celebridades y, por supuesto, a desfilar en los salones de la moda, entre el lujo y el glamur.
Elda de la Rosa Couture creció y la empresaria se mudó el negocio para 5555 N. Sheridan Rd, para el edificio Pink Palace, donde trabaja con equipo de dos costureras, una publicita y otra persona que maneja su oficina.
En su boutique-taller-oficina del “Edificio Rosado” están sus peculiares vestidos cuyos diseños son inspirados en la belleza y la fuerza de la mujer latina, o en personas que han sido una fuente de inspiración. Sus piezas se llaman “Esperanza”, “Rosario”, “Altagracia”, “Lucero” (el escogido para el concurso del Oscar) o “Erlinda”, el nombre de su fallecida tía.
Hoy no puede hablarse de diseñadores de moda en Chicago, sin mencionar su nombre. Es Elda la consejera del Instituto de Artes de Illinois y del departamento de Moda de Harper, la miembro del Consejo Directivo del Apparel Industry Board, Inc. Y más.
Altagracia, como denominó su colección de Spring 2010 formó parte de la “Noicha Fashion Week, de Nueva York, y del World Fashion Chicago. En septiembre regresa a la Urbe de Hierro a enseñar su colección porque –dijo- ya es tiempo de crecer.
La empresaria mira hacia adelante, a pesar de los tijerazos de la mala economía que ha sacado de circulación a muchos de sus colegas y de los estereotipos prevalecientes que conciben a una mujer latina, de mediana estatura y piel morena en la vitrina de la moda.
“A veces llegan personas y me piden hablar con la dueña, dice sonriendo. Y yo le respondo: ¿En qué puedo ayudarlo?”





